Donald Trump y Bernie Sanders salen reforzados de las elecciones primarias de este martes en los Estados de Michigan y Misisipi. El magnate inmobiliario se afianza al frente de la carrera republicana a la Casa Blanca y evidencia nuevamente la transversalidad de su fenómeno.

El senador socialista lo sigue teniendo difícil para hacerse con la nominación demócrata a las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos, pero su victoria en Michigan demuestra que plantará cara hasta el final a Hillary Clinton.

El republicano Trump ganó las primarias de Michigan con el 37% de los votos, Misisipi  con el  47 y Hawái con el 42 por ciento en el decadente cinturón industrial del norte del país, en el religioso sur y en una isla en medio del Pacífico.

Su retórica burlona y populista contra el establishment, los efectos de la globalización comercial y la inmigración le genera votos en tres extremos del país.

La demócrata Clinton venció en Misisipi con un holgura al obtener el 83% de los votos impulsada por el electorado negro, pero perdió contra pronóstico ante Sanders que logró un 50% frente al 48% de la ex secretaria de Estado en una reñida votación en Michigan.

El senador, más a la izquierda que la ex primera dama, exhibió la atracción de su discurso en los Estados de mayoría blanca y más preocupados por la política comercial y la desigualdad de ingresos.

Clinton (que ha ganado 13 Estados) mantiene una cómoda ventaja frente a Sanders (que ha ganado nueve) en el número de delegados necesarios para garantizarse la nominación del partido.

Pero los resultados de este martes reflejan una dicotomía: la ex secretaria de Estado tiende a ganar en el sur de EE UU, el senador en el norte.

En el sur, el voto negro y latino es mucho más determinante que en el norte. La evolución de esta tendencia se medirá en las próximas semanas cuando las primarias y caucus(asambleas electivas) se alejen del sur del país, y lleguen a Estados más blancos y progresistas.

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