El presidente de Colombia Juan Manuel Santos anunció oficialmente este miércoles que el cese de las hostilidades con la guerrilla se prolongará sólo hasta el próximo 31 de octubre y urgió a los líderes de las FARC-EP a encontrar, antes de esa fecha, una salida sensata de la “zona gris” en la que ingresó el país tras la victoria del NO en el plebiscito del domingo último.
El líder de las FARC, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, cuestionó a través de su cuenta de Twitter el mensaje de Santos: “¿De ahí para adelante continúa la guerra?”. Pero a la respuesta de Timochenko le siguió un mensaje, en un tono más preocupante, de Pastor Alape, miembro del secretariado de las FARC, la dirección de la guerrilla.
“Todas nuestras unidades deben empezar a moverse a posiciones seguras para evitar provocaciones”, tuiteó. Varios líderes guerrilleros más lanzaron mensajes en los que instaban a manifestarse en las concentraciones que se han convocado en diversas zonas del país para defender los acuerdos de paz.
Los negociadores de las FARC se habían reunido en la mañana de este miércoles en La Habana con el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle y el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, sin que trascendiese si habían hablado de la posibilidad del anuncio de Santos horas después.
El mensaje de Santos se produce dos días después de que garantizase que se mantendría el cese al fuego tas la derrota del sí en el plebiscito. Tanto desde el Ministerio de Defensa como desde Presidencia trataron de matizar la sorpresa del anuncio y rebajar la tensión creada por el mismo.
La decisión del presidente esconde un formalismo: evitar tener en marcha un cese que dependía de un acuerdo que había sido rechazado por los colombianos y que el presidente no puede ejecutar, como estableció la Corte Constitucional.
El futuro del proceso de paz de Colombia se ha convertido en una partida de ajedrez de incierto final. El Gobierno y las FARC tuvieron en jaque a la guerra que durante 52 años atravesó el país, con más de ocho millones de víctimas.
En el último movimiento, todo saltó por los aires. La figura del abanderado del ‘no’, el expresidente Álvaro Uribe, se ha convertido ahora en la reina de una partida sobre la que planea un enroque monumental.
Ni Uribe ni las FARC dan visos de ceder en sus planteamientos ni aclaran dónde estarían los espacios de cesión necesarios para avanzar, lo que ha forzado el paso adelante de Santos, tocado políticamente tras los resultados del domingo.






























