Cristina y el dólar futuro: una acusación “atada con alambre”

Recortes de diarios, opiniones verbales de periodistas antikirchneristas, dichos de actuales funcionarios de gobierno antes de asumir, tweets polémicos. Ese es el cuerpo de prueba con el que el juez Claudio Bonadía recibirá a la expresidenta el miércoles próximo para indagarla en la causa por las ventas de dólar a futuro.

El juez Claudio Bonadío es antes que juez, un personaje que conoce claramente el rol de los medios y su influencia en la opinión pública. Su actuación en los últimos años ha estado basada sobre todo en operaciones de alta repercusión mediática.

Es el juez ante quien deberá prestar declaración la ex presidenta Cristina Fernández el próximo miércoles 13 de abril, en la causa que investiga presuntas pérdidas del estado argentino por  operaciones con dólares a futuro hechas por el Banco Central durante el último tramo de su gestión presidencial.

En esa causa ya declaró el ex presidente del Central Alejandro Vanoli y el martes que viene, un día antes que la presidenta, lo hará el ex ministro de economía y actual diputado nacional Axel Kicillof. Pero, ¿con qué elementos de prueba aguarda el juez  Bonadío a Cristina Fernández para tomarle declaración indagatoria?

Un repaso por el expediente revela que con poco y nada. Recortes de diarios, expresiones y artículos firmados por el operador político Marcelo Bonelli del grupo Clarín, expresiones verbales de este y otros operadores similares, declaraciones del actual Ministro de Finanzas Alfonso Prat Gay antes de ocupar ese cargo, audios extraídos de entrevistas de Radio Mitre y hasta un tweet del economista Pablo Gerchunoff, ex integrante del gobierno de la Alianza, ironizando sobre la república de iguales a la que solía referirse la ex presidenta, señalando que esa igualdad debería basarse en que todos los argentinos accedan al dólar futuro del Banco Central.

Pero en ese expediente, brillan por ausencia medidas de prueba ajustadas a derecho sobre la presunta pérdida de 77 mil millones de pesos sufrida por el estado argentino con aquellas ventas y sobre la cual se ha basado esta denuncia. Ni una sola acción tendiente a demostrar con claridad que esas ventas de dólares a futuro fueron las que provocaron esa supuesta pérdida.

Con este paupérrimo corpus Bonadío va a indagar a Cristina Fernández alentando el deseo de un amplio abanico antikirchnerista de que la ex mandataria vaya presa. Un corpus que, como se puede ver, está claramente “atado con alambre”, como diría Ignacio Copani en su canción homónima.

En los tribunales de Comodoro Py no son pocos los jueces que piensan que la jugada de Bonadío es extremadamente arriesgada y que se trata simplemente de uno más de los circos que suele montar para cobrar notoriedad. Descartan que el polémico juez pueda detenerla aun que sí podría disponer procesarla en la causa.

Lo único que queda claro en este panorama es que esa citación forma parte de una maniobra de carácter político con dos objetivos: uno, presente desde el inicio de la causa, que es procurar por cualquier medio poner a la ex mandataria tras las rejas y dos, sacar de la primera plana informativa la grave situación en la que sí se encuentra el presidente Mauricio Macri por sus vinculaciones con cuentas off shore reveladas por el caso Panamá Papers.

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