Otro sector olvidado por el macrismo: la industria mendocina del vino en estado terminal

La crisis desatada por el gobierno de Macri en la economía y la practicamente nula asistencia al sector PyMe provoca una situación gravísima en Mendoza, donde la industria del vino está en estado terminal, con más de 40 bodegas al borde del cierre definitivo.

La crisis que está afectando a distintos sectores productivos que por ahora reciben los costos del reacomodamiento de la macro y ninguno de sus beneficios,  golpeó fuerte en Mendoza donde al menos 41 bodegas están a la venta.

Hace cuatro años las exportaciones de vino cayeron abruptamente y junto al aumento de los costos por la inflación y la voracidad de los jugadores más grandes fijando el precio del vino en valores irrisorios, crearon un cocktel demasiado fuerte para algunos bodegueros pequeños y medianos.

Esta situación, agravada ahora por el freno de la economía y la posibilidad cierta de que se acaban las exenciones impositivas a los vinos espumantes, ha provocado que en el paralizado mercado inmobiliario mendocino comiencen a ofrecerse bodegas con y sin viñedos en las distintas zonas productivas.

Así lo reflejó un trabajo de la revista especializada en la construcción Área Tres, a partir de datos del sitio web local Inmoclick. Entre las bodegas en venta, hay de todo: grandes, medianas y pequeñas, en funcionamiento, paralizadas, con restorán, con habitaciones, en producción o no. El abanico es grande, y en todos los casos, según los administradores de Inmoclick, hay muchas consultas pero nulas operaciones.

El sector vitivinícola viene golpeado desde el 2009, cuando la crisis internacional hizo que la demanda de vino se desplomara. A su vez, los grupos concentrados, para maximizar sus ganancias, provocaron ante la mirada impávida del Instituto Nacional de Vitivinicultura, que los productores chicos y medianos produjeran mucho más vino del realmente necesario, con la intención de bajar el precio.

La estrategia fue exitosa, y al año pasado el sobre stock vínico superaba los 200 millones de litros, lo que derivó en una crisis terminal para muchos productores que debían vender el vino por monedas, literalmente.

Algunas acciones oficiales tomadas por el gobierno anterior y el actual, aliviaron la situación, pero ya era tarde. Lo refleja la cantidad de personas que decidieron dejar el negocio y vender sus bodegas.

A esto se le suma la siempre letal inflación, que eleva los costos internos muy por sobre el precio que se puede cobrar en el exterior. Pero para completar el panorama, en Mendoza dan por hecho que el Gobierno nacional no prorrogará las excenciones impositivas al vino espumante, como lo venía haciendo el gobierno anterior desde el 2005.

Referentes de los distintos sectores productivos, legisladores nacionales y hasta funcionarios del Gobierno mendocinos, han intentado que se prorrogue el beneficio, pero las señales desde el Palacio de Haciende no son esperanzadoras.

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