La cifra que equivaldría a 1 por ciento de los ingresos tributarios totales previstos para ese año y que podría ser compensada por la suba en la recaudación de otros gravámenes. Es decir, alivian al campo y ponen mayor presión sobre otros sectores.
Así lo indicó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, en un estudio que acompaña la firma de Julio Calzada y Emilce Terré, quienes evaluaron este recorte para al fisco al computar el impacto que tendrá la rebaja de seis por ciento en la alícuota de las retenciones sojeras a fines del año próximo.
Según los especialistas de la entidad rosarina, esta cifra equivale a cerca del uno por ciento de los ingresos del fisco nacional durante el 2018, es decir a 0,16 por ciento del Producto Bruto Interno estimado para el año próximo.
En total la caída prevista en la recaudación rondaría los 1.038,6 millones de dólares, que el fisco perdería por la rebaja gradual dispuesta para las retenciones oleaginosas.
El informe minimiza el costo fiscal que realmente tendrá esta medida al considerar que los exportadores tributarán más impuesto a las ganancias, pero ese cuentito ya lo escuchamos y nada sucedió en estos términos. Además, estas bajas en las retenciones terminan impactando en el precio de los alimentos que se consumen en nuestro país.
La poda propuesta en los ingresos fiscales se concretaría con el recorte de 6 puntos porcentuales en la alícuota actual, proyectando la aplicación de tasa de retención del 24 por ciento para la venta al exterior de poroto de soja y del 21 por ciento para los subproductos.
Pero, los especialistas admiten que una reducción en la alícuota permitirá cumplir con “un aumento en el precio de la soja” para el productor, que permitirá “aumentar su tributación en concepto de impuesto a las Ganancias, IVA y tributos provinciales y municipales”.