El ministro de (des)empleo Jorge Triaca recibirá esta tarde al triunvirato que conduce la CGT, Hector Daer, Juan Carlos Schmidt y Carlos Acuña para comenzar a discutir una “reforma laboral consensuada” -según la definen ambas partes- en la primer avanzada concreta del macrismo en esta materia tras el triunfo electoral del domingo.
La primera reunión tiene en la agenda dos temas centrales y que han sido reiteradamente exigidos por el establishment empresario al gobierno: validar el blanqueo laboral (deudas previsionales y aportes impagos) y un nuevo sistema de prácticas formativas (el término que se utilizará para no ligarlas con las pasantías de los 90)
Respecto del blanqueo, la iniciativa contendrá una total exención de multas para los empleadores que acepten inscribir a su personal no registrado. Pero también se avanzará sobre la idea original de los ideólogos del plan, entre ellos el secretario de Empleo, el ex Techint Miguel Ponte, de anular los adicionales indemnizatorios para los trabajadores informales.
En cuanto a las “prácticas formativas” el Gobierno y la CGT también alcanzaron un principio de acuerdo para despegarlas de los vínculos laborales formales y encuadrarlas como mecanismos educativos.
La dirigencia sindical, de todos modos, pactó con los funcionarios incluirlas en los convenios colectivos de trabajo para mantener un margen de control y el aporte para cada gremio.