El próximo martes, la Casa Rosada dará un paso decisivo la dirección de modificar el sistema de salud público gratuito y universal. En la ciudad mendocina de Guaymallén, el ministro de Salud, Jorge Lemus, pondrá en marcha formalmente la prueba piloto del programa de Cobertura Universal de Salud (CUS) con la entrega de 120 mil credenciales a personas que, por trabajar en la informalidad o ser desocupadas, no tienen acceso a obras sociales sindicales o a la medicina prepaga, según adelanta hoy en su portada el diario cooperativo Tiempo Argentino.
El CUS es impulsado por Cambiemos desde el inicio del mandato de Mauricio Macri. Los médicos sanitarias y los trabajadores de los hospitales públicos rechazan la iniciativa y aseguran que tras esa sigla se esconde un ajuste que determinará restricciones severas en el acceso al sistema público de salud y profundizará la inequidad.
Según se explica, a partir de la implementación del nuevo sistema de salud pública, las prestaciones que brindarán los hospitales, en principio, sólo se ceñirán al Programa Médico Obligatorio (PMO): cualquier afección que requiera un tratamiento por fuera de esa cobertura básica tendrá que ser autorizado especialmente o se deberá pagar.
Fuentes de la cartera de Salud que pidieron reserva de identidad le confirmaron a ese diario que “la puesta en marcha del CUS es un maquillaje del sistema de salud que terminará en la privatización de muchos servicios de los hospitales provinciales que no podrán financiar su funcionamiento”.
El cambio de paradigma impulsado por el macrismo cierra con la creación de la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnología de la Salud (AGNET). El organismo –deberá ser creado por ley- está especialmente en la mira del sindicalismo ya que decidirá qué medicamentos y tratamientos serán parte del PMO y definirá la cobertura de los tratamientos de alta complejidad y costo.
El nuevo modelo de salud está lejos de ser un invento argentino. El programa es impulsado por el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, según los profesionales de la salud que observan con preocupación su puesta en marcha, afectará a los usuarios de los hospitales públicos, pero también a los afiliados de las obras sociales y las prepagas ya que, según pudo saber Tiempo Argentino, se sacarán prestaciones del PMO. De esta manera, tratamientos que hasta hoy financiaban las entidades de salud sindicales o privadas deberán ser abonadas por los usuarios.
El primer capítulo del programa es el CUS Remedios que ya está en funcionamiento y reemplaza al Plan Remediar. El reemplazo no significó sólo un cambio de denominación, sino también la cantidad de medicamentos para entregar de forma gratuita que disminuyó de 71 a 45.
Así, el macrismo viene a romper con el Sistema de Salud público, gratuito y universal ideado por Ramón Carrillo y ejecutado por el peronismo a partir de 1946.