Después de 30 días de un conflicto caldeado por la negativa del poder político a sentarse a negociar y de una campaña mediática de demonización de los estudiantes combativos, las asambleas de siete escuelas secundarias porteñas dieron por finalizadas las tomas, aunque como parte de un plan de lucha que continúa.
La reforma estudiantil llamada “Secundaria del Futuro”, impulsada por el gobierno de la Ciudad, sigue generando rechazos entre el alumnado, sus padres y una parte de los educadores.
Pese al fin de la medida de fuerza, los centros de estudiantes empoderados por las asambleas reiteraron su pedido para que las modificaciones curriculares se posterguen por al menos un año.