La vicepresidenta, Gabriela Michetti, no da pié con bola. Cada vez que sale en representación de la Argentina protagoniza un nuevo papelón. Ahora, en la última Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que fue en representación del presidente Mauricio Macri, que no quiso viajar, Michetti volvió a hacer el ridículo cuando ascendió al estrado para dirigirse a los casi 200 mandatarios mundiales.
La funcionaria no se percató que el micrófono estaba abierto y dejó en evidencia que estaba nerviosa, insegura y torpe. «¿Me veo bien?», le preguntó a la asistente de ONU que la acompañó hasta el atril.
«Ay.. Se me engancha esto», se quejó en voz baja refiriéndose a su prenda, que se había enroscado con su silla de ruedas.
Toda la asamblea escuchó las palabras de Michetti quien creía ingenuamente que el micrófono estaba cerrado. Luego inició un discurso para el olvido, quje tuvo entre sus puntos más lamentables el nuevo significado de la promesa de «pobreza cero» que ahora resulta ser un “objetivo de avanzar hacia el aspiracional de pobreza cero”. Mientras en campaña lo prometieron como una base fundacional de la plataforma de Cambiemos.