La titular de la Oficina Anticorrupción (OA), Laura Alonso, ya nos tiene acostumbrados a su particular e irrespetuosa forma de referirse a la expresidenta, pero en esta oportunidad su falta de educación y decoro cruzó un límite del que dificilmente pueda regresar.
Según expresó, la candidata a senadora en la provincia de Buenos Aires por Unidad Ciudadana, Cristina Fernández de Kirchner, “huele a naftalina” y exigió que declare en causas por corrupción.
La funcionaria también exigió “que se indague a la señora de Kirchner en la causa de (el empresario) Lázaro Báez porque el dinero de Lázaro Báez es de la familia Kirchner”.
Además, sostuvo que Cristina y Néstor Kirchner “no fueron socios de Báez”, sino que el detenido empresario “era un empleado de ellos”.
Alonso habla mucho de los dirigentes de la oposición, pero poco dice y hace sobre los escandalosos casos de corrupción de su gobierno, del que, en la enorme mayoría de los casos hace la vista gorda y los deja pasar, o asesora a los funcionarios para esquivar responsabilidades con indicaciones como “delegar la firma a aquellos con empresas para evitar conflictos”.