Cuando la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich tuvo que comparecer ante el Senado por la desaparición de Santiago Maldonado, una de las frases más importantes que dijo fue “no vamos a tirar un gendarme por la ventana, yo me la banco”.
Sin embargo, pasaron algunas situaciones que cambiaron el panorama, no solo judicial sino político desde esa declaración desafortunada. La causa por la desaparición forzada de Santiago Maldonado tomó otra dinámica.
Como se sabe en política no hay casualidades, sino causalidades. El gobierno empezó a sentir que se cerraba el cerco sobre funcionarios de su gabinete, mas precisamente Patricia Bullrich y su segundo Pablo Nocetti y empezó a virar su estrategia. Pareciera que no sólo había que tirar a un gendarme por la ventana sino a varios, inclusive la soga se cortaría mas arriba ya que también caerían algunos jefes y comandantes. La decisión política de entregar a los uniformados para salvar sus propias cabezas estaba tomada.
Nada es tan simple como parece y las necesidades recíprocas del poder político con las fuerzas de seguridad, en este caso la Gendarmería, tomaron ribetes electorales con las operaciones judiciales como un hilo conductor, más precisamente la causa Nisman.
Esto, a partir de la tan nombrada nueva pericia donde se “confirma” el asesinato del fiscal, para poder centrar la campaña que se inició el domingo en los temas que más favorecen al gobierno, los manejados desde su nuevo búnker instalado en Comodoro Py.
Cuando faltaban minutos para la entrevista de Cristina con Infobae, los medios oficialistas empezaron a hacer circular la versión que las conclusiones preliminares de la pericias por el suicidio-asesinato del fiscal Alberto Nisman confirmarían esta última hipótesis.
Cuando el paquete empezaba a cerrarse, apareció la sorpresiva comunicación de la Gendarmería Nacional donde tiraban por tierra esas versiones de los medios y negaban que se haya llegado a alguna definición y que llegado el momento se comunicarían dichas conclusiones a la justicia federal.
Nada parece mas claro: cuando ya estaba casi definida la entrega de los gendarmes, la “casualidad” hizo que apareciera ese comunicado sobre las pericias al fiscal, poniendo un toque de atención en Balcarce 50 al punto que volvió a virar la estrategia para ensuciar nuevamente a la víctima, Santiago Maldonado. Clarìn incluso llegó a publicar que podría pasar de desaparecido a prófugo por una denuncia de uno de los uniformados. Todo muy sucio.
Con la certeza de la pericia, con la Gendarmería otra vez aliada y con la protección política que desde el principio tuvo de este gobierno por ser su brazo armado, todo hace juego con todo y es más que evidente el intercambio de la pericia de Nisman que quería Macri y sus aliados, por la protección a la fuerza que desapareció a Santiago.
La noticia hoy es que juez Otranto fue finalmente removido, lo que trae una luz de esperanza para la familia de Santiago y el reclamo urgente de que se realicen las pericias telefónicas y podamos saber con certeza dónde está Santiago y hasta dónde está involucrado el Ministerio de Seguridad en el encubrimiento que venimos presenciando azorados desde hace más de un mes.