El papa Francisco aseguró durante su regreso a Roma tras un viaje oficial a Suecia que «no es humano cerrar las puertas a los refugiados» y tras remarcar que es una actitud que «a la larga se paga políticamente» agradeció al país escandinavo la recepción de argentinos y sudamericanos «en el tiempo de las dictaduras militares».
«No es humano cerrar las puertas, no es humano cerrar el corazón a los refugiados», aseveró el Pontífice durante una conferencia de prensa en el avión que lo llevó de regreso a la capital italiana desde Suecia, donde participó de un encuentro con luteranos y presidió una misa para miles de católicos suecos.
«Los gobernantes deben ser muy abiertos a recibirlos pero también hacer el cálculo de como poder sistematizarlo. Porque a un refugiado se lo debe no sólo recibir sino también integrar», sostuvo.
De todas formas, en medio de la crisis migratoria que sufre la Unión Europea, el Pontífice pidió distinguir entre migrante y refugiado. «El migrante debe ser tratado con ciertas reglas porque migrar es un derecho, pero un derecho muy regulado».
«El refugiado viene de una situación de guerra, de hambre, de una situación de angustia, terrible. Y el estatus de refugiado necesita más cuidado, más trabajo. Y en esto también Suecia fue siempre un ejemplo», subrayó al regreso del viaje a Lund y Malmö para conmemorar los 500 años de la reforma de Martín Lutero junto a la Federación Luterana Mundial.
Durante el vuelo de retorno desde el país nórdico, en su habitual intercambio con la prensa, el Pontífice aprovechó también para destacar la «tradición de acogida» de Suecia y puso énfasis especial en los inmigrantes llegados en las décadas del 70 y 80 desde el Cono Sur
«Como argentino y sudamericano, agradezco mucho a Suecia por esta acogida, porque muchos argentinos, chilenos, uruguayos, en el tiempo de las dictaduras militares han sido acogidos por Suecia», remarcó Francisco.
«Suecia tiene una larga tradición de acogida, no sólo de recibir sino de integrar, de buscar rápido casa, escuela, trabajo, integrar en un pueblo. Me han contado las estadísticas, quizás me equivoque, no estoy seguro, pero lo que recuerdo, pero puedo equivocarme… ¿cuántos habitantes tiene Suecia? 9 millones. De estos 9 millones, me han dicho, 850 mil serían nuevos suecos, es decir, inmigrantes o refugiados o sus hijos», agregó Jorge Bergoglio de regreso de su decimoséptimo viaje fuera de Italia como papa.