«Se declaró la batalla final en el macrismo» consigna en forma de catástrofe Infonews. Pese a la gira «Sí, se puede» que pasea al presidente Mauricio Macri por el país montado en una caravana de promesas y exitismo que hasta él mismo parece comenzar a creerse, la dirigencia de la exCambiemos y actual Juntos por el Cambio no se soporta más entre si y los bandos más claros del oficialismo muestran las garras ante el primer chisporroteo.

De un lado está el sector «duro», que tiene a Elisa Carrió, Marcos Peña y, desde hace poco, a Miguel Ángel Pichetto. Del otro están el denominado «sector político»; que muestra como caras más visibles a Emilio Monzó, Rogelio Frigerio y Nicolás Massot. Entre los primeros la característica más saliente es confrontar y subrayar la división en el electorado, sosteniendo el voto propio de la derecha más rancia y ensuciar la campaña con declaraciones incomprobables y fake news. Del otro lado se busca establecer puentes con miras a una futura convivencia ya con el macrismo (o postmacrismo) en la oposición.

Esta semana las imágenes que mostraron a Massot junto a Sergio Massa en lo que se trascendió como un diálogo con miras a la transición hicieron explotar la actuada tolerancia interna de personajes como Carrió, que ven día a día desgajarse al oficialismo entre quienes comenzaron a saltar del barco el mismo 11 de agosto a la noche y los que en los últimos días comenzaron a hacer silencio o directamente hacer campaña en la provincia de Buenos Aires para fomentar el corte de boleta y olvidarse de María Eugenia Vidal.

Quien volvió a encender la mecha fue la inefable diputada nacional nacida en Chaco, que en una de sus tertulias tuiteras tomó el teléfono y arremetió, sin nombrarlo, contra Massot.

«Hay que ser muy duros en la defensa de la República y en los valores de la convivencia y la unidad nacional. Dejemos a los blandos las conversaciones con Fernández y Massa para entregar la cabeza de Macri. Viva la República! Viva  @mauriciomacri y @MiguelPichetto», escupió.

En tanto, Massot no se quedó callado y devolvió las gentilezas también a través de Twitter, red que no usaba desde fines de agosto.

«Terminemos con esta farsa! Quien más pregona la República en Argentina es quien más la daña», disparó en clara referencia a Carrió. Y siguió: «Sin diálogo ni tolerancia nunca habrá unidad de los argentinos. Quien hoy pide sostener a Pichetto, ayer lo acusaba de encubridor y obstruía cualquier acuerdo», dijo.

Y fue por más: «La intolerancia, mezquindad y vanidad de unos pocos malograron el momento histórico que tuvo Argentina para ese objetivo», arremetió y, luego, completó: «Es hora de que quienes apostaron a dividir la Argentina por una estretegia electoral hagan su autocrítica y entiendan que un segundo mandato debe venir con la grandeza y amplitud que nuestro país en crisis y su gente reclaman. Basta de tanta hipocresía».

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