El periodista responsable de Perfil e integrante de la mesa de Animales Sueltos se refirió a la situación del operador macrista y denunciador serial del gobierno anterior, Daniel Santoro: «No sabíamos que despreciaba hasta tal punto a ciertos compañeros de la mesa de Animales Sueltos. Hubo que enterarse por un expediente judicial, en el cual constan sus confianzudos chats con D’Alessio«.

«El día en que uno se lleva a sus fuentes a la cama , la imparcialidad, la distancia, la sensatez y el equilibrio se van al tacho».

En una columna firmada por Zunino en el sitio web Perfil.com, uno de los panelistas de Animales Sueltos le apunta a Daniel Santoro, involucrado en el caso de espionaje ilegal que conmueve al poder judicial y político.

«Dice que ‘son conversaciones privadas’. Su arrepentimiento no alcanza el contenido profundo de sus dichos. Solo se arrepiente de haber fallado, al punto de quedar tan expuesto. Justo él», agrega Zunino.

«Nos permitimos apenas dos opciones: 1) Santoro es un despreciable operador macrista. Un victimario. 2) Santoro es un ángel engañado en su buena fe. Una víctima», analiza el periodista.

«Sin embargo, Daniel Santoro no es ninguna de esas dos cosas, aunque en sí mismo pueda encerrar mayores o menores cuotas de ambas, combinadas con otras tantas más», se contesta de inmediato.

En un durísimo párrafo sobre su ex compañero de mesa, Zunino concluye que, «Su relajada -a mi juicio, promiscua- relación con sus fuentes (con D’Alessio, con Lilita Carrió, con el fiscal Stornelli…) equivale a la clásica metáfora del hombre que muerde al perro. El día en que uno se lleva a sus fuentes a la cama –sigo con las metáforas, no me tomen literal-, la imparcialidad, la distancia, la sensatez y el equilibrio se van al tacho».

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