Si el Fondo lo pide, Macri lo hace. Así será la lógica de gestión en lo que resta del penoso primer gobierno macrista. En poco menos de tres años, Cambiemos atentó contra los trabajdores, las pymes y todo tejido productivo. Los únicos ganadores fueron: el campo, la mineria, el negocio de la energía y el sector financiero. Mientras, en un proyecto de país que solo puede contener -y a duras penas- a 20 millones de personas, Argentina se ciñó a una lógica de endeudamiento, inflación descontrolada y fuga de capitales.

Ahora, para poner el moño a la crisis autoinflingida, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, anunció junto al ministro de Modernización, Andrés Ibarra, un nuevo plan de ajuste en el Estado con el cual el Gobierno nacional planea ahorrar $20 mil millones por año.

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«Los privilegios en el sector público deben terminarse», dijo Dujovne ayer en conferencia de prensa, en la Casa Rosada, luego de dejar el ministerio de Hacienda, donde estaba planeado originalmente el anuncio por una protesta de trabajadores despedidos nucleados en ATE.

El plan incluye congelar por 24 meses los nuevos ingresos al sector público, a la vez que se anunció la finalización de los convenios técnicos con universidades. Esto excluye los concursos vigentes y algunos casos específicos como cargos en el CONICET, que aún están en revisión, aclaró Ibarra.

A su vez, se realizará un ajuste en los viajes al exterior del país. Sólo viajarán en clase ejecutiva el Presidente, la vicepresidenta y los ministros. En tanto, también habrá un recorte en la flota de autos y choferes, a los que accederán los funcionarios con cargo de secretario para arriba.

Se reducirá en un 15% los fondos destinados a las empresas públicas con el objetivo de alcanzar un equilibrio operativo para 2019.

«Se trata de 20.000 millones de pesos, es una cifra relevante, dinero disponible para bajar el déficit o para priorizar otros gastos de mayor impacto como el gasto social o de infraestructura», expresó Dujovne.

«El Estado es de todos, lo pagamos entre todos, por más que algunos piensen que no es de nadie y que se financia solo. Lo financiamos todos los argentinos con nuestros impuestos», agregó.

Dejando de lado el ahorro en viáticos, que resulta más que razonable, el recorte en los organismos descentralizado implicará una nueva afrenta al bolsillo de los trabajadores y como consecuencia, es de esperar una mayor retracción del mercado interno. A la luz de los hechos, el gobierno de Mauricio Macri aún no logró -o no le importa- entender que los asalariadas, públicos o privados, vuelcan sus recursos en la economía doméstica. Son los que mueven el comercio y pymes, que a su vez generan empleo y riqueza genuina. En lugar de atacar a los fugadores y grandes conglomerados, la derecha siempre pone la mira en el mismo lugar: jubilados, trabajadores y beneficiarios de algún tipo de asistencia estatal.

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