Télam 28/12/2017 Buenos Aires: Coferencia de prensa de Marcos Peña, Jefe de Gabinete y Nicolás Dujovne, Ministro de Hacienda, Luis Caputo, Ministro de Finanzas y Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central en Casa de Gobierno. Foto: Brigo Carlos/

La inflación de marzo terminó dio por tierra todas las proyecciones del gobierno y hace imposible cumplir con la meta del 15 por ciento 2018. Las consultoras privadas ya aumentaron sus proyecciones y ahora estiman que el Índice de Precios al Consumidor terminará 2018 con un avance de entre 21 y 23 por ciento.

El alza prevista es incluso mayor a la que surge del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la encuesta entre consultores y bancos que publica cada mes el Banco Central y que sirve como referencia a la propia autoridad monetaria para sus propias decisiones de tasa. El REM marcó, el 4 de abril, una estimación promedio del 20,3 por ciento, 0,4% por encima de la de marzo (19,9%) y casi tres puntos más que la prevista en diciembre (17,4%). El REM se modificó al alza de manera continua luego de que el Gobierno cambiara la meta de inflación de 2018, el 28 de diciembre pasado.

El Indec reportó que la inflación de marzo fue del 2,3 por ciento y que alcanzó en el trimestre el 6,7 por ciento acumulado. “El año pasado, el primer trimestre consumió el 31 por ciento de la meta. Durante 2018, ya fue consumido un 42 por ciento de la meta”, comparó Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) según el portal de TN.

Fue puntualmente el dato de inflación núcleo el que más preocupó a los economistas -y también al Gobierno-. La inflación núcleo surge de “despejar” del índice de precios los elementos estacionales (frutas y verduras, por ejemplo) y los regulados (cuyo precio depende de lo que disponga el Ejecutivo, como el gas, la electricidad y el transporte). Alcanzó el 2,6 por ciento en marzo, impulsada principalmente por los alimentos (las carnes aumentaron casi 4 por ciento; el pollo, 4,5 por ciento).

La inflación núcleo sube por el traslado a precios de las subas de tarifas y de la devaluación registrada entre diciembre y marzo. “Mi sensación es que la núcleo, sobre todo Alimentos y bebidas, estuvo muy afectada por el aumento de los combustibles. Entonces, hay chances de que ya se haya absorbido todo el impacto del aumento del petróleo y los combustibles. Pero como van a seguir subiendo (el crudo y la nafta), va a haber una presión sobre la núcleo importante”, dijo Fausto Spotorno, director de la consultora Ferreres & Asociados. La firma elevó su estimación de inflación del 19,8% al 20,6 por ciento para 2018 cuando recibió los datos de su propia medición de precios de marzo.

Lo mismo hizo Eco Go, una vez que su propia medición de precios reportó en marzo una suba más alta de la esperada. “La llevamos a 21,7% y probablemente sigamos ajustando”, anticipó Federico Furiase, director de la firma.

La consultora ACM también subió su estimación, hasta 23 por ciento para el año. “Si la inflación ronda en promedio el 2% mensual para los próximos 3 meses, el primer semestre acumularía una inflación de 13,2%, por lo que, aun asumiendo una desaceleración del ritmo inflacionario a niveles de 1,5% mensual durante el segundo semestre una vez que los aumentos fuertes de precios regulados hayan pasado, el año terminaría con una inflación cercana al 23%”, afirmó. Dicho de otra forma, el IPC navegará la segunda mitad del año a un ritmo que duplica el que debería tener para conseguir la meta oficial.

En tanto, desde el gobierno insisten en que a partir de mayo bajará drásticamente la suba generalizada de precios. Algo así como las promesas de “el segundo semestre” que nunca se cumplieron. Nicolás Dujovne dijo el viernes que “Estos números van a ser todavía altos en abril y a partir de allí vamos a ver tasas muchísimos más bajas”.

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