El presidente Mauricio Macri volvió a meter la pata al referirse a la baja de pobreza que marcó el Indec en su último informe, que recogió un sinnúmero de críticas por la amañada metodología de la medición.

Lo cierto es que el organismo de estadísticas tomó para la muestra un semestre donde el gobierno se jugó la elección de medio término y no solo inyecto dinero en la economía, sino que además se cuidó de no aumentar ninguna de las tarifas en servicios públicos que luego se fueron al diablo.

Pero el presidente esto lo sabe y por eso mete la pata. Hoy le concedió una entrevista a Radio 2 de Rosario y allí desnudó cómo piensa realmente, o al menos, así se puede entender el furcio cometido.

«Estamos lejos de donde queremos llegar», subrayó el mandatario cuando, en entrevistas que concedió esta mañana desde la localidad balnearia de Chapadmalal, donde pasa el fin de semana junto a su familia. Consideró hoy que ponerse «contentos» por la baja registrada en el índice de la pobreza que, según el Indec pasó del 30,3 al 25,7 por ciento, «no significa emborracharse y olvidar que hay que seguir trabajando» y reafirmó que la meta es «llegar a que la pobreza desaparezca de la agenda de los argentinos».

Pero en un pasaje reconoció que «es importante que la brecha entre los que más tienen y los que menos tienen… SEA MAYOR»

Es decir, los trabajadores asalariados deberían resignar ingresos para transferir esa riqueza a los grandes empresarios del país, que gozan de buena salud financiera y que son los dueños de la energía, que tanto aumentó en los últimos dos años. O, los grandes conglomerados agroexportadores, que con la baja de retenciones y la feroz devaluación vieron triplicados o más sus ingresos, vía la exportación de productos primarios y el aumento de los alimentos, el mayor tarifazo para la economía doméstica desde que Cambiemos llegó al poder.

No obstante esto, el primer mandatario afirmó que su gestión espera «haber sacado a un millón más» de personas de la pobreza «para el próximo año».

Tras esta expresión de deseo, el presidente vuelve a insistir con datos que no se reflejan en la realidad cotidiana. «Por primera vez en cien años», se logró «bajar la inflación, bajar los impuestos, el gasto, reducir el déficit y crecer, el 2,9 por ciento el año pasado, y este año vamos a volver a crecer, a pesar de la sequía que nos ha pegado tan mal».

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