La crisis en la salud pública es cada vez más aguda, merced al desfinanciamiento de los hospitales. La situación en el Hospital Posadas, por ejemplo, es desesperante con despidos a mansalva y falta de equipamiento e insumos.

Frente a esta tremenda realidad, el gobierno macrista no tiene mejor idea que instalar un verdadero hospital privado en el interior de la Quinta de Olivos con el argumento de atender con rapidez y eficacia a la familia presidencial. La misma rapidez y eficacia que se le niega a millones de argentinos.

La Secretaría General de la Presidencia solicitó hace pocos días la compra urgente de aparatología médica de alta complejidad  e insumos para la instalación de un «shock room» en la residencia presidencial de Olivos.

El expediente incluye 96 renglones de aparatos tales como resucitadores, carros multipropósito, electrocardiógrafos, desfibriladores, respiradores de alta complejidad,  equipos de de ventilación y bombas de infusión, además de los correspondientes insumos y componentes para su uso cotidiano.

Muchos de estos elementos, por no decir todos, brillan por su ausencia en la mayoría de los hospitales públicos de la provincia de Buenos Aires, en donde la gobernadora Vidal con el respaldo de Macri parece empeñada en liquidar la salud pública.

Todos esos elementos serán pagados por millones de argentinos para que Macri y su familia accedan a la calidad sanitaria de la que ellos carecen mientras la prensa hegemónica calla esta noticia y bate el parche con el remanido argumento de los recortes del gasto público.

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