Con una serie de microactos, que incluyeron por primera vez una copia al método K de las videoconferencias, Mauricio Macri tuvo ayer un frenético cierre de la etapa proselitista en la que el Gobierno puede inaugurar obras públicas antes de las elecciones del 22 de octubre.
La carrera comenzó apenas pasadas las 10 de la mañana, cuando el Presidente, con la gobernadora María Eugenia Vidal y el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, inauguraron el Metrobus de Tres de Febrero, que atraviesa la Ruta 8 y que tuvo un costo de unos $ 200 millones. Tras un breve viaje en colectivo, Macri habló desde una de las paradas y agradeció a “esa chiquitita que tiene una polenta impresionante”, en referencia a Manuela López Menéndez, la encargada del proyecto.
Como no puede ser de otro modo, el Presidente apuntó contra el kirchnerismo: “Se acabó eso de prometer y no cumplir, que una obra empiece y no se sepa cuándo termina, se acabó que una obra sea sinónimo de corrupción”, sostuvo acompañado de su candidato a senador Esteban Bullrich.
En pleno acto, Macri recurrió a las ya consagradas videoconferencias K, para anunciar a distancia otra serie de obras. Del otro lado, en Jujuy, estaba el jefe de Gabinete, Marcos Peña, junto al gobernador radical, Gerardo Morales.
El anuncio era el comienzo de las obras del parque fotovoltaico Caucharí de Jujuy. Allí estaba, lejos de la foto, Juan José Aranguren, el ministro de Energía, que volverá a ser noticia cuando aumenten las naftas, en noviembre.
Luego, Macri salió coriendo junto a Vidal con rumbo a San Miguel del Monte a recorrer las obras de la recientemente lanzada cuarta etapa del ensanche del Río Salado, una obra para mitigar inundaciones. Allí lo acompañó la candidata a senadora Gladys González, recientemente mencionada por la diputada Teresa García por autorizar el vertido al Riachuelo de 7 sustancias prohibidas desde 1969 y el subsecretario de Recursos Hídricos Pablo Bereciartua, a quien apodaron “el banquero” por haber puesto en plazo fijo una millonaria suma de dinero no ejecutada de su área.
Tras esa recorrida, Macri fue para Ezeiza, donde abordó el Tango 04 junto a Dietrich y el viceministro del Interior, Sebastián García de Luca, en viaje a Neuquén. Allí, el jefe de Estado protagonizó un papeló al inaugurar el tercer puente que une Neuquén con Cipolletti, que aún njo está terminado y fue denunciado por los trabajadores de ATE.
Durante un breve acto, acompañado por los gobernadores de Neuquén, Omar Gutiérrez, y de Río Negro, Alberto Weretilneck, Macri invitó a “reflexionar acerca de qué pudo pasar para que una obra que empezó en el año 2001 se haya demorado tanto tiempo”. Aunque aún nop se terminó. Y aprovechó para criticar al ex ministro de Planificación del kirchnerismo: “Qué pasaría por la cabeza de (Julio) De Vido para no terminar esta obra, de (Oscar) Parrilli, que es de por acá, que no se ocupó de terminarla”.
Así, a pura demagogia fue la última jornada en que el gobierno puede inaugurar obras antes de la prohibición electoral de cara a las elecciones del próximo 22 de este mes.