El gobierno y la Gendarmería se entierran cada vez más con el paso de las horas y el persistente ocultamiento de lo que le hicieron a Santiago Maldonado. Y cuanto más se entierran menos chances hay de que puedan salir airosos.
En el marco de ese círculo vicioso, el alto mando de la Gendarmería promoverá denuncias por difamación contra los sindicatos, en particular los docentes, por haber imputado públicamente a la fuerza la responsabilidad en la desaparición de Santiago Maldonado.
La decisión de la Gendarmería se basa en un convencimiento de la absoluta inocencia de sus integrantes respecto del hecho que mantiene en vilo al mundo desde ya más de un mes.
En una reunión que se habría realizado el pasado viernes, sus principales comandantes coincidieron en que se ha desatado lo que ellos consideran una campaña en contra de la institución frente a la que decidieron no quedarse de brazos cruzados y por esto esta actitud, intempestiva por cierto.
Además el gobierno intenta dar pasos para mejorar la imagen pública de la fuerza y, en ese sentido, la ministra Patricia Bullrich no dudó en mostrarse junto al titular de Gendarmería, Gerardo Otero, al anunciar una “histórica” incautación de cocaína en Venado Tuerto, Santa Fe.
Lo cierto es que el orden de prioridades para el gobierno y la Gendarmería es absolutamente inverso al de la mayoría de la sociedad argentina que se expresó públicamente el viernes con un sólo rito: ¿Dónde está Santiago Maldonado?