En el medio del revuelo en el que está envuelto el gobierno macrista a partir -sobre todo- de la desaparición forzada de Santiago Maldonado y el fraude cometido en las PASO, presuntos seguidores de Cambiemos están convocando por las redes a una marcha de apoyo al gobierno nada menos que para el 16 de setiembre.
De ser verdadera la convocatoria, la elección de la fecha no es una distracción ni un error sino todo lo contrario por el alto significado que tiene esa fecha, 16 de setiembre, para la memoria de los argentinos.
Ese día se conmemora la Noche de los Lápices, el terrible episodio ocurrido en la ciudad de La Plata en 1976, en plena dictadura cívico militar, cuando un grupo de chicos estudiantes secundarios fueron secuestrados por los esbirros militares por reclamar por el boleto estudiantil.
Más atrás en el tiempo, un 16 de setiembre pero de 1955, se consumaba la tristemente célebre Revolución Libertadora (luego denominada Fusiladora), con la que es derrocado el gobierno del General Juan Domingo Perón, con una sanguinaria incursión militar en la ciudad de Buenos Aries y que abrió un período oscuro de la historia contemporánea del país con persecuciones, asesinatos, represiones, revanchismo y negación de todo aquello que tuviera relación con el peronismo.
Cambiemos, como cualquier fuerza polìtica, tiene el más absoluto derecho de convocar a cuanta marcha o manifestación en favor o en contra de un gobierno. Pero elegir de manera para nada inocente una fecha con semejante carga política es una clara provocación que tiene por objeto no el de demostrar apoyo hacia un gobierno sino poner de manifiesto el profundo desprecio que un sector de la sociedad siente hacia quienes fueron víctimas de la violencia y la intolerancia que, en el caso de Cambiemos, dicen haber venido a desterrar.