Al encabezar un acto en Plaza de Mayo, los dirigentes sindicales de la CTA, Hugo Yasky y Pablo Micheli, rechazaron el discurso de quienes desde el oficialismo los acusan de intentar “desestabilizar” al gobierno y ratificaron su vocación de “defender la democracia” y su predisposición al “diálogo”.
Una vez más la Plaza de Mayo fue el escenario de un multitudinario acto en contra del modelo económico implementado por el gobierno nacional desde diciembre de 2015.
Estuvieron presentes gremios, agrupaciones sociales y de izquierda, e incluso kirchneristas como Quebracho, La Cámpora, Miles o el Movimiento Evita.
Los oradores tuvieron discursos similares articulados por las mismas ideas, para de darle un mensaje contundente al Ejecutivo: la continuidad de las marchas con la advertencia de profundizarlas después de que se concrete el paro de la CGT; la defensa de la democracia y el apoyo para que el gobierno de Cambiemos finalice su mandato; y el rechazo a las denuncias de desestabilización.
“Pará con la negación, exclusión, ajuste, despidos y tarifazos. Pará con el endeudamiento y la destrucción que ya hicieron en los 90′ con este plan nefasto. Exigimos paritarias libres y explicación de compra de armas”, decía uno de los carteles que parecía resumir en pocas líneas los motivos de la protesta.
Entre los dirigentes que asistieron a la marcha, los había de distintos partidos como Nicolás del Caño (FIT), el legislador Gustavo Vera y Luis Zamora, pero también referentes K como el diputado nacional Edgardo Depetri, Martín Sabbatella y Luis D’Elía.
Entre los pedidos que lanzaron desde el escenario, se exigió la liberación de la dirigente de la Tupac Amaru, Milagro Sala, y brindaron apoyo a los docentes bonaerenses.
“Después del 6 de abril que va a ser histórico, no va a venir el remanso, algunos dirigentes y en el gobierno están pensando que después del paro, se va a descomprimir. No. El paro nos pone de pie, más aguerridos y fuertes y con un plan de acción…hasta que el ajuste no se vaya, la lucha sigue”, aseguró Yasky en su discurso.
A su vez, propuso un “plan de acción después del 6 de abril, una marcha federal por todo el país” y sostuvo que esa central obrera va a “defender la democracia con la convicción que nunca tuvieron” los empresarios durante los gobiernos de facto.
Micheli, en la misma línea, dijo que “no alcanza con una movilización, ojala todos los días, hasta que se caiga este modelo económico, haya un montón de 30 de marzo y 6 de abril”.
“Queremos sentarnos a discutir que se resuelva de manera inmediata parar los despidos y suspensiones”, dijo y pidió “parar el ajuste para soñar con tener, de verdad, una distribución justa de la riqueza” y “terminar con mezquindades entre el campo popular” para “entender que, sin unidad, no tenemos destino”.





































