Cuenta regresiva para los comicios presidenciales en Ecuador

El oficialismo de Rafael Correa, quien no se presenta a una nueva relección, llega al comicio del domingo con una leve ventaja sobre sus competidores. Lenin Moreno es el candidato oficialista que asegura que si obtiene la victoria continuará y profundizará el modelo progresista que aplica Correa desde el año 2007.

Rafael Correa y Lenin Moreno, presidente y vice de Ecuador

El ideario socialista implantado hace diez años en Ecuador será puesto a prueba el domingo en unas elecciones presidenciales en las que las políticas del mandatario saliente, Rafael Correa, son desafiadas por opciones moderadas o neoliberales.

El oficialista Lenín Moreno llega a las elecciones como favorito de las encuestas con promesas de continuar la obra que inició Correa en marzo de 2007, pero la diferencia que se le atribuye no parece suficiente como para asegurarle el triunfo en la primera vuelta.

El sistema ecuatoriano establece que habrá balotaje si ningún candidato consigue reunir la mitad más uno de los votos o el 40 por ciento de los sufragios con una diferencia de diez puntos porcentuales sobre su inmediato perseguidor.

El desgaste, los problemas en la marcha de la economía y una serie de denuncias que involucran a distintos funcionarios en casos de corrupción no despojaron al oficialismo del primer lugar en los sondeos, pero al parecer erosionaron sus posibilidades de asegurarse una continuidad del modelo en primera vuelta.

Si esos pronósticos se confirman, solo dos propuestas serán puestas al debate para un balotaje de resultado incierto, afirman los analistas.
Los principales desafiantes de Moreno son el banquero Guillermo Lasso, impulsor de una propuesta liberal para la economía, y la diputada opositora Cynthia Viteri, cuyos caudales electorales parecen parejos en los sondeos.

Moreno, quien fue vicepresidente del país entre 2007 y 2013 y padece una paraplejia que lo obliga a movilizarse en silla de ruedas a causa de un accidente automovilístico, pretende ampliar la base de electores con un discurso moderado y de consenso sobre el cuál profundizar y a la vez corregir el modelo que impuso Correa.

Lasso, a su turno, pretende sepultar las recetas socialistas y reemplazarlas por un esquema económico basado en la reducción del gasto público, un plan de privatizaciones y el aumento de las inversiones desde el exterior.

La figura de Lasso, ex director del Banco de Guayaquil, es asociada a la crisis económica con altísimos índices de inflación, que llevó al país a adoptar el dólar como moneda de curso legal en el 2000.

Entre ambos, surge con chances de llegar a la segunda vuelta la política, abogada y periodista Viteri, quien procura fortalecerse como una opción frente al modelo socialista y las propuestas neoliberales.

Otros cinco candidatos se han propuesto para la presidencia del país, pero ninguno de ellos aparece en las encuestas como potencial triunfador o aspirante al balotaje.

Las elecciones se celebrarán en un momento de tensiones ideológicas para América latina, una región en la que en los últimos tiempos se han dado de cambios de importancia que debilitaron al llamado Eje Bolivariano.

Con Venezuela sumergida en una crisis que desgasta al gobierno de Nicolás Maduro y una Cuba en plan de ahora amenazado deshielo para su relación con Estados Unidos, el llamado progresismo sufrió un golpe en la región con el cambio de gobierno en Argentina, a finales de 2015, y la caída de Dilma Roussef el año pasado, al cabo de un polémico juicio político que dio paso a la llegada al poder de Michel Temer.

FuenteAgencias de Noticias
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