Cuba y la Unión Europea (UE) firmaron este lunes su primer acuerdo de diálogo político y cooperación con el que el bloque comunitario pone fin a la «posición común» que desde 1996 imponía una relación restrictiva y unilateral con la isla, un mes antes de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en Estados Unidos.
«Hoy en día reconocemos que hay cambio en Cuba y queremos acompañar ese cambio económico y social», dijo la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, antes de la firma del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez, y los 28 cancilleres de la UE.
El cubano Rodríguez, quien defendió ante sus homólogos europeos el derecho de un país a elegir su sistema político y la no injerencia, subrayó que el acuerdo «continuará enriqueciendo una relación histórica y culturalmente intensa» con los 28 países europeos.
Con la firma de este pacto, la UE pondrá a su vez fin a la llamada Posición Común de 1996, que Cuba calificaba de «injerencista» y «discriminatoria», ya que vinculaba la cooperación europea a «mejoras de los derechos humanos», al tiempo que buscaba «favorecer un proceso de transición hacia una democracia pluralista».
Cuba, que era el único país latinoamericano sin un marco diplomático de este tipo con el bloque europeo, restablece la plena normalización de sus relaciones con su segundo socio comercial, semanas después de la muerte del líder cubano Fidel Castro y cuando el deshielo con Washington está en el aire.
La Unión Europea reanuda así por completo sus relaciones con Cuba antes que Estados Unidos, que mantiene el embargo impuesto a la isla en 1962, máxime cuando las empresas extranjeras no quieren perder el tren de la apertura cubana iniciada tímidamente por el actual presidente Raúl Castro.