El Gobierno mantiene conversaciones todos los días con empresarios y les empezó a pedir que no comenten lo que pasa en esas reuniones, como respuesta a las palabras del titular de la cámara de alimentos, Daniel Funes de Rioja, que contradijo las palabras del ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay de que se iban a retrotraer los precios al 30 de noviembre.

Lo que reconocen los ejecutivos es que desde el Ministerio de Producción aceptan casi todos los pedidos de audiencia que reciben, a diferencia de lo que pasaba antes. No obstante, no todos los empresarios salen de esos encuentros con el mismo resultado. Es que varios notan que puede venirse una apertura importante de la economía, la cual beneficiaría a algunos sectores, pero a otros los dejaría cerca de la quiebra.

Por eso, los listados que se difunden periódicamente de licencias para importaciones mantienen en vilo a los dirigentes empresariales que dependen del mercado interno. Hasta ahora no se conocen medidas aplicadas para sectores específicos de la industria, más que las instrucciones macro más conocidas: devaluación y reemplazo de un sistema de importaciones por otro menos restrictivo.

Lo que sí exigen los funcionarios es que los empresarios no relaten en los medios lo que sucede en esas audiencias y que no aumenten los precios discriminadamente. Pero de esa parte dudan los ejecutivos: «Si no aplican mano dura a lo Moreno, o no negocian con las declaraciones juradas de importaciones a lo Costa, no se sabe cuál será el incentivo para no aumentar», sostuvo ante este medio un empresario que participó de reuniones oficiales.

Es que, sin control, los precios pueden aumentar más de la cuenta. Las dos apuestas para que eso no suceda son que las importaciones pisen los aumentos y que en el segundo semestre el consumo caiga (y suba la inversión). En ese escenario, los empresarios saben que facturarán menos, pero muchos sostienen que prefieren recuperar rentabilidad (ganancias) y así compensar las menores ventas.

El problema que tienen hasta ahora las multinacionales es que todavía no pueden programa el año. Por eso muchos aún no diagramaron el presupuesto 2016 que deben enviar a las casas matrices. «La situación hoy (sin paritarias) es razonable, pero hay que terminar de cerrar el programa macro», declaró al portal El Destape una fuente de la cartera industrial.

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