Hitchcock-Truffaut: la entrevista que cambio el devenir del cine moderno

En 1962 el maestro francés entrevistó durante una semana al genio del suspenso. De ese encuentro surgió un libro que terminó siendo una suerte de Biblia inmaculada para la mayoría de los directores de generaciones posteriores. Esta semana se estrena en Europa el documental "Hitchcock/Truffaut" que recrea aquella entrevista con la participación de afamados directores que dan su opinión en torno de aquel encuentro magistral.

A principios de los sesenta, convertido ya en un gran cineasta pese a sumar solo 30 años y tres películas, François Truffaut regresó con mal sabor de boca de un viaje a Nueva York, donde acababa de presentar Jules y Jim.

“Cada periodista me hacía la misma pregunta: ‘¿Por qué los críticos de Cahiers du Cinéma se toman a Hitchcock tan en serio? Es rico e ilustre, pero sus películas no tienen sustancia’”, dejó escrito el director francés.

Truffaut idolatraba al maestro del suspenso desde que lo entrevistó junto a Claude Chabrol durante el rodaje de Atrapa a un ladrón en la Costa Azul. Según su propia confesión, salieron extasiados por su inteligencia.

Desde 1955, Truffaut se había esforzado en revaluar el nombre de Hitchcock, enfrentándose incluso a la vieja guardia de esa publicación, encarnada por su padre putativo, el crítico André Bazin, para lograr “situarlo entre los grandes nombres del cine, al mismo nivel que Bergman o Fellini”, según sostiene el crítico y programador Kent Jones, responsable del documental Hitchcock / Truffaut. 

La película ha contado con la participación de directores como Martin Scorsese,David Fincher, Wes Anderson, James Gray, Richard Linklater, Peter Bogdanovich, Olivier Assayas o Arnaud Desplechin, que dan su punto de vista sobre cómo el encuentro entre dos hombres de generaciones y nacionalidades distintas terminó alterando el rumbo de la historia del cine.

Fue Truffaut quien tuvo la idea de escribir una larga misiva a Hitchcock para que accediera a concederle una larga entrevista que terminaría convertida en libro –El cine según Alfred Hitchcock, recientemente reeditado por Alianza–, con la misión de dejar claro a esos desorientados estadounidenses que el cineasta británico era “el mejor director del mundo”.

“Desde que me convertí en cineasta, mi admiración por usted no ha flaqueado; al revés, se ha hecho más fuerte y ha cambiado de naturaleza. Existen muchos directores que aman el cine, pero usted ama el propio celuloide”, le escribió.

Pese a su fama de hierático, Hitchcock se conmovió y aceptó: “Querido Señor Truffaut, su carta ha llenado mis ojos de lágrimas, y me sentiré honrado de recibir ese homenaje de su parte”.

En agosto de 1962, acordaron darse cita durante ocho días en una salita de los estudios Universal en Los Ángeles, con dos micros de corbata, una intérprete –Helen Scott, que trabajaba en la oficina neoyorquina del organismo para la promoción del cine francés– y un fotógrafo, Philippe Halsman, que documentaría el encuentro en una serie de conocidas instantáneas.

Durante 27 horas y a lo largo de 500 preguntas, Hitchcock detalló cómo había construido todas y cada una de sus películas. La entrevista no fue filmada, sino únicamente registrada en audio.

Pero esa grabación no fue descubierta hasta 1993, cuando el crítico e historiador del cine Serge Toubiana, gran experto en Truffaut y exdirector de la Cinemateca Francesa, las encontró en una caja de cartón perdida en la antigua productora del director francés, que dio a conocer en una serie radiofónica de 25 capítulos en 1999.

Su conversación determinó lo que era una puesta en escena, el control sobre una obra y la dirección de actores. Fue la primera vez que Hitchcock se libraba a ese ejercicio”, afirma Toubiana, coguionista del documental, en el que se analizan secuencias de Vértigo, Psicosis o El hombre que sabía demasiado fotograma a fotograma, tal como sucedía en el libro que recogió la entrevista.

En tiempos en que los cineastas eran simples peones al servicio de los estudios hollywoodienses, Truffaut dio a entender que Hitchcock no solo fabricaba entretenidas películas de suspenso, sino obras mayores atravesadas por preocupaciones personales, que respondían a la visión de un autor, según la teoría impulsada en los Cahiers du Cinéma.

“El encuentro se produjo en un momento en que el cine tomó conciencia de sí mismo, cuando Truffaut afirma: ‘El cine es un arte y nosotros somos artistas’”, afirma Assayas en el documental.

El libro de Truffaut logró alterar la percepción crítica que Hitchcock tenía en Estados Unidos y legitimó las ínfulas de autor de las generaciones posteriores en el cine estadounidense. En cambio, ¿qué ganó Truffaut en ese intercambio? “La amistad de Hitchcock, que duraría hasta su muerte.

Se enviaron guiones y películas durante el resto de sus carreras. Cada vez que Hitchcock iba a París, Truffaut le organizaba una cena con Jeanne Moreau, Claude Jade o Catherine Deneuve, con quien estuvo a punto de rodar un proyecto”, responde Toubiana.

En el fondo, ¿buscó Truffaut una especie de progenitor en el cine, tal vez como remedo a su padre biológico, que le abandonó en un centro para menores? “Sí, Truffaut siempre estaba buscándose un padre. Lo mismo hizo con Renoir, Ophüls, Cocteau o Rossellini. Persiguió constantemente el reconocimiento de un maestro”, concluye el guionista.

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FuenteEl Pais-Suplemento cultural.
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